Tale tempo è il destinazione
Primer capítulo - Una familia disfuncional
Despierto y lo único que veo es mi estúpido techo color blanco, con un candil colgando de él. Lo mismo de siempre todas las mañanas. Ya no me sorprende. Me siento, colocando mi almohada atrás de mi espalda, aun estando en mi cama. Observo mi buro y una pequeña taza de porcelana rellena de té de Jamaica se postraba sobre ella. Típico, nada nuevo, ni siquiera el sabor del té. Solo una vez al mes tomo de manzanilla, las mujeres entenderán porque lo hago. El sabor ya no me sorprende y su color menos. Ese rojo transparente ya no me llama la atención como solía hacerlo cuando era pequeña, ni su sabor dulce pero acidito es tan increíble como solía ser lo. Bebo un pequeño sorbo del té y lo vuelvo a colocar en el buro.
Sin terminarlo, me levanto y me coloco mi bata de seda color rosa y me dirijo al baño. En el baño, enjuago mi cara, lavo mis dientes, y hago otras necesidades, como bañarme. Al terminar todo lo que tenía que hacer en el baño, salí y me vestí con unos jeans entubados, una blusa de manga corta de animal print (leopardo), una chaqueta café y de zapatos, tenis converse color turquesa.
Salí a la extensa terraza a comer mi desayuno (observe mi reloj y eran las 11:00am). En seguida Jaime (el mayordomo) coloco unos humeantes hot cakes sobre la mesa donde yo estaba sentada. Tenían un aroma exquisito. Como era de suponerse la forma de la mantequilla que colocaban sobre los hot cakes era en forma de corazón. Ya conocía todos los platillos que cocinaban en esta casa; ya nada me sorprendía, ya que todo era lo mismo.
Termine de comer, y en seguida Mary (la mucama) retiro mi plato. Ni siquiera eso puedo hacer, levantar un estúpido plato. Llega un momento en la vida, cuando todo te hacen, no es muy agradable, en vez de serlo, se vuelve tedioso, ya que en mi caso, me siento inútil.
Al levantarme de la mesa, repetí unas palabras en voz baja “¿se le ofrece algo más?”. “¿Se le ofrece algo más?” en seguida dijo Jaime. Típico, hasta el dialogo del servicio me sabia “Algo mas señorita Andrea” “Se le ofrece otra cosa” “ se encuentra bien” en verdad, no había nada nuevo en este espantoso lugar, hasta la escuela era aburrida. Y eso que estudio en casa.
Observo mi reloj y ya eran las 8:00pm. Me dirigí hacia un extenso pasillo lleno de candiles, que si mi abuelo se encontrara en este momento te contaría la historia de cada uno. Al final del pasillo se encuentra el estudio de mis papas.
-Hola- pase hacia su escritorio con una sonrisa
-Sales y tocas la puerta- dijo mi papá sin parar de ver el teclado de su computador
Desapareció la sonrisa, salí de inmediato, toque la puerta y entre – ¡HOLA!-
Mis dos padres, sin voltear a verme, continuando escribiendo en su teclado y dijeron -¿Se te ofrece algo?- parecía coro.
-Necesito hablar con ustedes- me senté en uno de los sofás de piel que se encontraba en la salita de espera de su oficina, a lado del sofá hay una mesa con un jarrón lleno de tulipanes. Empecé a jugar con las flores.
-En este momento no tenemos tiempo- respondió mi madre
- Que raro, avísenme cuando puedan ¿va? Saben, mejor pásenme su agenda, para anotarme y a ver cuando se les ocurre tomar un poco de su delicado tiempo para estar conmigo- deje de jugar con las flores
Instantáneamente los dos dejaron de ver su teclado, y su mirada flameante se dirigió hacia mí. Yo me levante del sofá y los miraba con furia a ambos.
-Disculpa ¿Qué dijiste?- Dijo mi madre con tono agresivo
-Tú sabes que fue lo que dije, no estás sorda, o ¿a caso lo estás? Bueno creo que sí, ya que nunca me escuchas- Respondí con el mismo tono
-¡¡A ver jovencita a mi no me hablas de esa forma porque soy tu madre!!- Se levanto de su asiento
-¿Mi madre? Creo que Mary y Jaime son mas mis padres que ¡USTEDES!, ellos están más al pendiente de mi- dije aun agresivamente
-Estoy muy decepcionado de ti- Dijo mi padre
-¿Decepcionado? ¿De qué? ¿De qué les hable feo?- reí –Hay mejores cosas por las cuales te puedas decepcionar, pero para tu desgracia no he hecho nada malo-
-¡VETE EN ESTE MOMENTO DE TU HABITACION!- dijo gritando mi padre
-¿es lo único que se te ocurre? Que ingenioso- volví a reír
-¡ERES UNA NIÑA CAPRICHOSA Y ESTUPIDA, POR ESO ESTAS SOLA!- grito mi madre
Se me salieron algunas lagrimas -¡ESTOY SOLA PORQUE USTEDES NUNCA TIENEN LA DELICADESA DE TOMAR TRES SEGUNDO DE SU TIEMPO PARA ESTAR CONMIGO!- Tome el jarrón que estaba en la mesa y lo lance en dirección a mi madre. El jarrón golpeo la pared, rompiéndose en pedacitos, mojando el computador de mi madre y llenando de flores el escritorio de mi padre. Los mire con furia y centenares de lagrimas fluyeron por mis mejillas. Salí corriendo a mi habitación mientas que mi padre me seguía a paso rápido, como siempre tratando de mantener la elegancia y no correr para que no se le arrugue el traje.
Azote la puerta y le puse llave.
-¡SAL DE AHÍ!- dijo mi padre con un tono de furia
-¿no querías que me fuera a mi habitación?- dije en tono dramático, secando algunas lagrimas de mi cara.
Mi padre no dijo nada, y al parecer se había ido. Puse mi espalda contra la puerta y me deslice hacia el suelo y continúe llorando, llorando, llorando y llorando; no valía la pena llorar por esto, pero su comentario me lastimo. Soy una persona sola gracias a ellos.
Pasaron algunas horas y continuaron las lágrimas.
-Andy, ábreme por favor- dijo una voz familia
-¡Vete!- dije sin saber quién era
-Señorita, ábrame por favor- Dijo Mary –Sus padres se acaban de ir, no están, puede abrir con confianza-
Seque algunas lágrimas y abrí la puerta. Mary entro enseguida y volví a cerrar la puerta con llave.
Mary me abrazo –Ya no llore señorita todo va a estar bien-
Seguí abrazándola –Necesito que me haga un favor, es un favor secreto y muy confidencial- dije secándome las ultimas lagrimas que se derramaron de mis ojos.
-Dígame, para eso estoy- sonrió ampliamente.
-solo quiero que este consiente que si usted dice una palabra, la pueden correr- la mire fijamente a los ojos –Necesito que meta toda mi ropa, menos la elegante a mis maletas-
-¿Maletas? ¿A dónde va?- dijo sorprendida
-No lo sé, muy lejos de aquí- la mira sin expresión alguna
-Pero usted no se puede ir, sus padres la necesitan- me tomo de los hombros y me miro a los ojos.
-¿Mis padres? Ellos solo se tiene el uno al otro, desde que nací los que me han cuidado eres tú y Jaime-
-Bueno, Jaime y yo te necesitamos- Me abrazo de nuevo
Le devolví el abrazo pero me separe rápidamente –Lo sé, yo también los necesito, pero ya no puedo estar aquí. Volveré no te preocupes, pero tengo que salir lo más rápido posible. El plan es el siguiente. Lo primero que tienes que hacer, son mis maletas, incluyendo maquillaje y zapatos, ok. Lo segundo, es sacar la platino de mi papá- La mire malévolamente al mencionar la tarjeta de crédito.
-¿La platico? ¿Sabes que si me cacha me meterá a la cárcel?- dijo con preocupación
-No te preocupes, no pasara nada- Sonreí
-Bueno, ¿Cuándo necesitas estas cosas?- me miro
-A mas tardar mañana en la tarde- mire al reloj y ya eran las 12:16 am –Perdona, a más tardar hoy en la tarde- dije con una pequeña risa
-ok, te empiezo a hacer las maletas ahora- me sonrió
-Muchas gracias- le devolví la sonrisa
Me dirigí hacia el baño. Me mire al espejo y me di el susto de mi vida. Todo el maquillaje que tenía en los ojos se deslizo por mis mejillas; tenía unas horribles líneas negras en mis cachetes; Simplemente me veía horrible. Lo limpie, con dificultad, pero se limpio.
A la mañana siguiente, desperté como a eso de las 9 de la mañana. Me imagine que mis maletas que ya estaban hechas. Me dirigí a mi closet vestidor y ahí estaban 2 maletas enormes. “¡Oh dios no! Las Luis Vuitton ¡no!” Mary metió mi ropa en mis maletas favoritas. Yo quería salir más discreta de esta casa, sin maletas lujosas, si fuera por mí, mi ropa estaría en bolsas, pero se echarían a perder, así que mejor en maletas; ¿Qué en estas casa no hay maletas normales?, creo que no. Ya ni modo.
Me dirigí a mi puerta, aun en pijama. Salí y como tal criminal, camine de puntitas por toda la casa, tratando de buscar a Mary. Mientras que caminaba de puntitas por toda la casa, miraba a mi alrededor. No me quería topar con mis padres; no estaba de humor para escuchar sus estúpidas disculpas, que no sirven de nada.
Salude a Mary con un movimiento de mano rápido -¿La tienes?-
Mary sonrió y saco de su bolsillo la hermosa tarjeta de crédito color platino. Si, sin duda era esa.
La abracé fuertemente –¡¡Graciaaaaaaaaaaaaass!!- y salí corriendo a mi habitación
Sin bañarme me puse unos jeans, una blusa blanca sin ningún chiste, y mis tenis converse fucsia. Fui corriendo en busca de Jaime, lo encontré afuera regando las plantas (Jaime, aparte de mayordomo es el chofer).
-Jaime dos favores, el primero es el más importante, ya que si hablas te van a correr- sonríe – Primero, necesito tu discreción y dos, llévame al banco de mi papá-
Jaime abrió los ojos ampliamente y cerró la llave de la manguera –Enseguida-
No tardamos más de cinco minutos cuando ya estábamos en el banco. Salí apresuradamente y saque bastante dinero (No me había dado cuenta, pero Mary agarro la tarjeta platino que mi padre nunca usa, aunque tiene mucho dinero almacenado ahí. Esa era una buena señal). Saque unos 20 mil pesos. Salí corriendo del banco como tal criminal y subí rápidamente al carro.
-¡Vámonos, vámonos!- dije con desesperación
Jaime piso a fondo el acelerador y no demoramos mucho para llegar a mi casa. No obstante, mis maletas ya estaban en la puerta. Al parecer mis padres no estaban en casa. Esa era la segunda buena señal.
Mientas que Jaime subía las maletas al carro, subí corriendo a mi baño para tomar una ducha. No tarde mucho. No quedaba mucha ropa en mi closet; ya era ropa vieja, la había comprado hace unos meses y ya no me gustaba; Decidí ponerme la ropa que traía hace unos momentos. Rápidamente, en una pequeña bolsa que encontré en uno de los cajones de mi baño, metí mi cepillo de dientes (uno en empaque nuevo), pasta (también en empaque nuevo) y otras cosas que no son importantes de mencionar. Salí de la casa.
Le di un abrazo y un beso a la mejilla de Mary, y subí al auto. Se le salieron unas cuantas lagrimas a mi apreciada mucama (aunque lo niegue, yo también llore).
-¿A dónde te llevo Andy?- me miro con ojos de tristeza.
-A la estación del tren- sonreí a medias
Sin decir ninguna palabra, encendió el auto y nos fuimos. Esta iba a ser la primera vez que viajaba en tren. Pero como todo en esta travesía, hasta el viaje tiene que ser por primera vez. Estaba ansiosa por lo que me esperaba, pero también tenía miedo de lo que me iba a pasar. ¿Qué tal si todo sale mal?
En la estación. Al bajar y ver la puerta de la estación, mis rodillas se debilitaron y mis piernas temblaron. Jaime bajo las maletas
-¿A dónde compraras el boleto?- Me dijo Jaime aun con mirada triste
- No lo sé, muy lejos de aquí- lo mire, y volví a sonreír a medias.
Sin volver a decir ninguna palabra, nos abrazamos. Me aleje un poco, arrastrando mis maletas, y cuando el subió al auto, solo agito su mano en forma de despedida. Seque una lágrima que se quería escapar de mi ojo izquierdo.
Mire de nuevo la puerta, y sentí una sensación de libertad inmensa, pero a decir verdad, estaba aterrada.
-¿A dónde?- Dijo la cajera
-No lo sé, algún lugar muy lejos de aquí, por favor-
-Hmm, está bien- dijo mirándome extrañamente
Me dio un boleto, y no decidí ver a donde me parara el destino.
-No me diga a donde voy, solo dígame a que estación tengo que ir- dije
-A la 8 por favor- respondió secamente
Sin mirar atrás, tome mis maletas y me dirigí a la estación ocho.
Sentada en un incomodo asiento, mire hacia la ventana. No sé si fue mi imaginación, pero las nubes formaron una carita feliz. Lo tome como la tercera buena señal.
Segundos después, el tren empezó a avanzar…..
Capitulo 2 - Abriendo bien los ojos
Segundo Capitulo – Abriendo los ojos
Duele, duele, duele, ¡Ouch! Ok, parecía masoquista al estar arrancándome el cabello por los nervios. Observaba la ventana, y nada de lo que se encontraba afuera reconocía. Desde que el tren pasó de bajo de un túnel, fue como si nos hubiéramos transportado a otra dimensión, a otro mundo. Nunca había visto tantos arboles, tantos pájaros, tantas flores, simplemente tanta naturaleza. Esto me estaba gustando cada vez más. Dormí por un rato.
Sentí como si, solamente hubieran transcurrido diez minutos desde que me quede dormida. Ya habíamos llegado. Tome mis maletas y baje del tren. Salí de la estación. ¡Estaba en un pueblo! ¡UN PUEBLO! Bueno, me imagine que era un pueblo porque tenían las principales características que siempre me daba mi madre (nunca había estado en uno). ¡Había una carreta! ¡UNA CARRETA! ¡CON UN CABALLO! Estaba sorprendida. Y había ¡un puesto de frutas! ¡DE FRUTAS! ¿Qué no las frutas de compran en un supermercado? Esto estaba volviéndose muy interesante.
Seguí caminando por el extraño y pintoresco pueblo. Simplemente me había enamorado. Todas las casas eran pequeñas y coloridas, y en sus ventanas tenían masetas con hermosas flores.
Una niña de unos 2 ó 3 años se me acerco a mí y me regalo una tierna sonrisa. Yo le sonreí de igual manera. Extendió su mano derecha que estaba sosteniendo un hermoso girasol. Me lo obsequio y salió corriendo. Al parecer este agradable pueblo me estaba dando una calurosa bienvenida.
Seguí caminando y arrastrando mis maletas por la calle de adoquines color gris. Me tope con una tienda Vintage. “¡AL FIN!” dije para mis adentros; Al fin había encontrado una tienda donde gastar mi dinero. Entre y todo era increíble. Cuadros antiguos, zapatos de los 60’s, shorts de los 70’s, hasta que me tope con un hermoso vestido estilo Audrey Hepburn , pero en vez de negro, era floreado, muy primaveral. No lo pensé dos veces cuando ya estaba pagándolo. Era simplemente hermoso. Lo guarde en mi maleta.
A continuación, me encontré sentada en un pequeño restaurante. Pedí un smoothie de mango. Sabia delicioso, pero tenía unos pequeños pelitos. Eso me molesto y decidí regresarlo.
-¿Disculpe? – dije al mesero
-¿Se le ofrece algo?-
-¿En la cocina usan gorro?- mire mi smoothie
-Si señorita, ¿Por qué? ¿Algo sucede?-
-Sí, es que mi smoothie tiene ¡pelos!-
El mesero río a carcajadas – Es que el smoothie es de mango natural- sonrió
-¿Mango natural?- dije sorprendida, ya que nunca lo había tomado natural, siempre eran saborizantes.
-Si quiere se lo retiro-
-No, no, déjelo- sonreí en dirección al smoothie
Tome un smoothie más. Mientras bebía mi refrescante bebida observe mi muñeca izquierda. Mi pulsera de oro rosado con el dije de la letra “A” me hizo recordar a mi abuela. Ella me la había obsequiado. En verdad era una gran estúpida, en vez de haberme ido de Nueva York, me hubiera ido a California con mi abuela, en vez de estar en este pueblo sin nombre. Aunque, no me arrepiento de haberme escapado.
Pague la cuenta y me fui.
Seguí caminando y llegue a un lago, en el había un pequeño muelle. Me quite los zapatos, me senté en el muelle, me recargue en una de mis maletas y remoje mis pies en el agua. A lo lejos, pude observar un bote color blanco; no le tome mucha importancia. El paisaje de ese lugar era hermoso, el cielo despejado, con alguna que otra esponjosa nube blanca, el agua transparente y de un azul turquesa impactante. El clima era cálido y fresco a la vez. Simplemente perfecto. Volví a observar aquel bote que se encontraba a flote en el lago. Al parecer alguien estaba en el bote (Había pensado que estaba vacío). Un chavo de un peinado alocado, asi como esos peinados de cuando te acabas de levantar, me sonrió. Le devolví la sonrisa.
Seque mis pies con el sol y me fui. Seguí visitando algunas tiendas curiosas y saludando al pueblo. Al parecer todos aquí eran muy amables.
Empezó a anochecer; me di cuenta que en este pueblo no hay hoteles. Mi pregunta es si vienen turistas ¿Dónde rayos se hospedan? ¿Duermen en casa de campaña? ¿o qué?. Ahora a donde iría. Oscureció rápidamente. Había muy poca luz en el pueblo, era muy lindo de dia, pero por en la noche era muy lúgubre. Entre a una callecita para encontrar a alguien que me ayudara, pero al parecer me había perdido. Para mi desgracia el cielo se estaba nublando y no encontraba ningún techo para resguardarme. Seguí caminando por aquella callecita de adoquín. Aun no encontraba a nadie.
Mis pies me dolían. Estaba cansada y con hambre. Ya habían pasado varias horas desde que bebí los smoothies. Busque en mi bolsa y encontré dos galletas Oreo (en empaque, claro). Solo una cosa me preocupaba, ¿desde cuándo estarían ahí? Aun así no me importo y las comí. Sacio un poco mi ansia.
Me senté en la calle. Ya no soportaba los zapatos; desabroche las agujetas, saque mis pies, quite las calcetas y les di un pequeño masaje. Estaba agotada; necesitaba descansar. Tenía sueño, hambre, me dolía la espalda, los pies, quería estar en casa con mi taza de té de Jamaica, ¡NO PUEDO CREERLO! Hasta el té extrañaba. Esto ya estaba mal; mi plan de irme no era de extrañar, si no de olvidar y de vivir lo nuevo.
Mire al cielo, y cada vez estaba más plomizo, y yo aquí sin encontrar ningún techo para resguardarme. Al parecer todas las buenas señales que había tenido, no me sirvieron de nada. A lo mejor al principio, pero ahora todo está saliendo mal, el cielo oscurece, se nubla, mis pies duelen, la cabeza también por hambre, tengo frio, mi celular no tiene señal, mi iPod se quedo sin pila, nada mas falta que llegue Andrés (el que llega casa mes). Esto era un cataclismo.
No obstante, unas cuantas gotas tocaron mis desnudos pies. ¡No puede ser! Ahora si, para mi espantosa desgracia empezó a llover. Puse mi bolsa sobre mi cabeza para tratar de cubrir un poco la lluvia. No funciono. La lluvia se volvió tormenta; eso creo, ya que nunca había vivido una lluvia tan fuerte como esta. Pasaron unas cuantas horas y continúo la lluvia. Yo empecé a llorar, y llorar, y llorar, aunque mis lágrimas no se notaban gracias a la lluvia.
Mientas continuaba lloviendo note a lo lejos como una esfera de luz se aproximaba hacia mí. No podía ver que era, las lagrimas mas el agua de la lluvia, nublaba mi vista. Escuche un pequeño y chillante clac son. Era una moto vespa color rojo, atrás de ella traía una especie de canasta con ruedas (a decir verdad, no sé cómo se llaman).
-¿Qué haces en la lluvia? Ven sube- Dijo un chavo
Yo sin decir nada, puse mis maletas en aquella canasta y subí a la moto. Tenía frio y miedo de estar en una moto (ya que también era la primera vez que subía a una), así que lo abrace. Solo pude notar su perfil, creo que era el chico del bote; pero no tenia su peinado de acabarse de despertar. Ok, considérenme idiota en este momento, ¡ESTA LLOVIENDO! Su cabello esta mojado, obviamente no tendrá su peinado alocado.
Llegamos a una pequeña casita. Abrió la puerta y metió mis maletas rápidamente. Se sacudió el agua y coloco su chaqueta en un perchero. Yo me quede en la puerta aun de bajo de la lluvia.
-¿Qué no vas a pasar?-
Honestamente no pase enseguida porque me lo quede viendo. Era muy apuesto, aunque aun no había visto con claridad su rostro, solo note algunos aspectos como que es muy alto, y por lo que sentí cuando lo abrace, tiene buen cuerpo. Entre y exprimí mi cabello.
No pasaron más de dos segundos cuando el joven me estaba colocando una toalla en la espalda.
-Gracias- dije enseguida
Observe el lugar y era una pequeñísima casa. De hecho, era un estudio, y me encanto. En una de las paredes del pequeño apartamento (estudio) había tres cuadros, el primero era de una mujer, el segundo era de un prado con un riachuelo, y en último al parecer era del pueblo. Me senté en el suelo para no mojar el sofá que se encontraba justo al lado de una pequeña chimenea la cual el prendió. Me levante y me senté enfrente de ella. No obstante, el se sentó a mi lado.
-Soy Cameron- me sonrió
Me quede perpleja al ver su perfecto rostro. Su cabello aun seguía mojado pero ya tenía su peinado alocado y era color castaño. Tiene unos ojos turquesa increíblemente hermosos, una nariz respingada, labios gruesos, cara ovalada algo triangular pero con mandibulada cuadrada y es de tez blanca. No respondí de inmediato ya que me perdí en sus ojos.
-Soy Cameron- volvió a repetir con una pequeña risa ya que se dio cuenta que lo miraba intensamente a los ojos.
-Yo- Reí y baje la mirada –Yo… Soy Andrea- sonreí
-Mucho gusto- sonrió y me dio su mano
La estreche y sonreí –El gusto es mío-